E l concierto de un sonero llenó apenas la mitad de un teatro
RUI FERREIRA
El Nuevo Herald
El interés suscitado por las actuaciones en el sur de la Florida
de los
socialistas músicos cubanos en meses pasados, parece estar desvaneciéndose
por las capitalistas leyes del mercado.
Después de las actuaciones de varios de ellos en teatros y discotecas
abarrotadas de curiosos y nostálgicos espectadores, el jueves
el público
asistente al recital del popular sonero Adalberto Alvarez, apenas pudo
rebasar la mitad de la capacidad del teatro Cameo de Miami Beach.
``En los próximos meses, los músicos cubanos van a ser
unos más del
montón, se perdió el encanto, acabó el tabú.
Ahora están viniendo más a
menudo y pasan más desapercibidos'', comentó el empresario
Hugo Cancio,
quien trajo a Miami muchos músicos desde la isla.
Hasta hace pocas semanas, las presentaciones aquí de músicos
residentes en
Cuba atraían mucho público, casi tanto como las sospechas
que levantaron en
relación con los pagos que reciben y la legalidad de llevarlos
a su país por el
embargo económico.
Al parecer, la legislación que regula esos fondos no es completa
y deja
abiertos muchos ``huecos'' que son aprovechados por empresarios y firmas
disqueras.
Según Beth Weaver, del Departamento del Tesoro, quien traiga
aquí a
músicos cubanos sólo les puede pagar el alojamiento,
la comida y ofrecerles
dinero para gastos corrientes. Sus actuaciones son consideradas como
un
``intercambio cultural''.
``Me han dicho que les dan entre $500 y $600 dólares semanales'',
aseguró
el saxofonista cubano exiliado, Paquito D'Rivera.
Si un empresario quiere organizar una gira comercial, deberá
solicitar un
permiso especial, que obliga a congelar indefinidamente los fondos
obtenidos.
Pero el interés por la música cubana en Estados Unidos
es tanto, que según
fuentes de la industria, ha llevado a empresarios a ``bordear'' los
límites de las
leyes, estableciendo vínculos con empresas en terceros países,
casi siempre
caribeños, que han firmado contratos con músicos cubanos.
La tarea se facilita por el hecho de que la visa que éstos reciben
al venir aquí,
conlleva un permiso de trabajo, aunque limitado al tiempo de estancia.
``Se busca una firma que tenga un contrato con músicos de Cuba,
se licencia
esos derechos para Estados Unidos, y después de las giras se
paga a la firma
los fondos acordados. Si después van para Cuba, es un problema
de ellos,
pero yo, personalmente, no hice el contrato con los músicos'',
explicó un
ejecutivo disquero que pidió el anonimato.
Esto ha permitido que el popular conjunto Los Van Van, esté tocando
casi
permanentemente en San Francisco desde hace unos tres años.
Según
rumores en la industria, una firma neoyorquina cerró recientemente
un
contrato de $180,000 con el grupo, para grabar y distribuir en Estados
Unidos su próximo disco.
Sin embargo, la generalidad de los músicos cubanos que vienen
a Estados
Unidos parecen más interesados en divulgar su música,
que establecer
vínculos comerciales. Muchas veces los empresarios pierden dinero.
Un
recital aquí puede costar alrededor de $20,000, y casi nunca
cuenta con
patrocinadores.
``He perdido dinero en la mayoría de mis conciertos. Esto es
una inversión a
largo plazo'', dijo Cancio, quien está explorando nuevas posibilidades,
contratando músicos cubanos que se han quedado a vivir en Miami.
Y
añadió: ``Para un músico como Manolín,
el Médico de la Salsa, es un
sacrificio venir a este país. En Europa él cobra $20,000
por recital, regresa a
Cuba con $60,000. En Miami sólo recibe $70 al día''.
Copyright 1999 El Nuevo Herald