Libre
Septiembre 12, 2007

Miguel Saavedra, una de las voces que más grita ¡libertad! en calles de Miami!

Por Germán Acero E.
LIBRE / Exclusivo

Nació en la Habana y, desde niño, llevaba ya en su corazón el amor por la patria, por la libertad, por la democracia y por el pueblo.
Fue uno de los pocos cubanos que le tocó hacerse a la mar, junto con otros 77 isleños, para alcanzar tierras de libertad en la década del 60.
Salió de Cuba cuando la isla era un infierno donde los comunistas perseguían, mataban y torturaban a todos aquellos a quienes tildaban de “enemigos de la revolución”.
No le importó la mar picada, ni mucho menos los tiburones, porque lo único que ansiaba a los 17 años de edad era salir de aquella hoguera de infamias y vejámenes humanos
“Aproveché la crisis del Mariel para huir de la tiranía que tenía sumido en el odio, la venganza, la muerte y la horca, a todo un pueblo”, dijo a LIBRE.
“En dos lanchas nos metimos 77 personas, todas amigas del barrio y familiares, con ansias de libertad sin medir el peligro en mar abierto”, ripostó.
Muchos de estos intrépidos balseros estuvieron a punto de morir pero pudo más el valor y el heroísmo para alcanzar las costas de la Florida.
Saavedra es, quizás, una de las pocas voces que aún retumban en las noches o en los días en las calles de Miami gritando y pidiendo libertad para Cuba.
Su organización, Vigilia Mambisa, es la única que ha apoyado todas las causas del exilio en público desafiando los arrestos o a las turbas enemigas.
Miguel Saavedra Senior, el padre de este valiente anticastrista, también fue un soldado que siempre se mantuvo en pie ondeando la bandera de Cuba en Miami.
“Nos vinimos con esa ilusión, como todo el que emigra de Cuba, de que algún día no muy lejano podríamos volver a la isla y disfrutarla de ésta sin los grillos del comunismo, pero el tiempo se ha prolongado y seguimos en Estados Unidos”, dijo.
Saavedra, para arreciar su lucha en el destierro, se unió a las fuerzas libertadores de ese insigne patriota que fue Nazario Sargén de Alpha 66, logrando una serie de victorias para el exilio en tierras de libertad.
“Allí encontré un verdadero tesoro de amigos que unimos aún más fuerzas para alentar a los movimientos anticastristas del exilio”, recordó emocionado Saavedra, cuya satisfacción sólo ha sido patriótica y no monetaria.
Saavedra, con orgullo, recuerda entonces cuando Laura Vianello, se unió a las filas de Vigilia Mambisa como una activista ciento por ciento, dándole al movimiento una nueva faceta de lucha.
“Laura ha sido clave en la lucha de Vigilia Mambisa y es una gran mujer que aporta talento y entusiasmo”, destacó Saavedra.
“Aprendimos, entonces, a gritar y a protestar por las calles de Miami, enfrentando el desafío de gobiernos enemigos como España y México”, sostuvo.
Cuando se produjo una crisis en Cuba, cuando los cubanos ocuparon la embajada del Perú en la Habana en la década del 80, Saavedra decidió fundar Vigilia Mambisa en el exilio de Miami.
“Esta es una organización pro-derechos humanos y, ante todo, una organización que vela y estimula la lucha del exilio en Estados Unidos”, expresó.
Saavedra, por momentos, se llena de nostalgia cuando se acuerda de las duras luchas en el exilio para lograr victorias teniendo, incluso, problemas con la policía tras enfrentar un día a una turba de procastristas en la Calle Ocho.
Son incontables las anécdotas de victorias, como el caso de los cubanos varados en Suecia, quienes lograron salir de la penuria al abandonar ese paísa tras múltiples sufrimientos sociales y económicos.
Recientemente Vigilia Mambisa, a través de gestiones diplomáticas y protestas callejeras, logró el respeto a los derechos de los cubanos detenidos en Nassau.
“Durante la crisis del Mariel trabajamos con todos aquellos cubanos debajo del puente de la I-95 donde se vivieron historias desgarradoras”, relató Saavedra.
“En el caso del balserito Elíán González trabajamos 8 meses incansables en la casa donde vivía para impedir su regreso a Cuba”, reiteró.
“En toda esta lucha, claro está, no podría dejar de mencionar y agradecer el apoyo de todos aquellos cubanos que aún sienten un amor patriótico por Cuba y que me acompañan, de corazón, en todas las manifestaciones”, destacó.
“Yo sé que mi lucha no será infructosa porque, algún día, las nuevas generaciones de Cuba podrán ver en el firmamento la luz de la libertad”, aseguró.
“Son miles los cubanos que, desgraciadamente, han muerto sin ver este sueño pero la justicia está a la vuelta de la esquina”, insistió Saavedra.
“Lo único que añoro es que Cuba sea libre y democrática como el sueño de José Martí y de tantos otros cubanos que ofrendaron su vida por la libertad”, enfatizó.