Revelan intrincado aparato del espionaje cubano
RUI FERREIRA
El Nuevo Herald
Un agente jubilado de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), con
amplia
experiencia en asuntos cubanos, ilustró ayer a un jurado federal
sobre los
vericuetos de la inteligencia cubana y dibujó una imagen bien
precisa del
espionaje de la isla en EU.
Rodeado de gráficos y mensajes confidenciales interceptados a
los agentes de
la llamada ``Red Avispa'', Stuart Hoyt, quien durante años estuvo
al frente de una
unidad de contrainteligencia del FBI dedicada al espionaje cubano,
explicó cómo
los infiltrados de la isla se comunicaban a través de beepers,
establecían
apartados postales para recibir informes y viajaban por el país
para encontrarse
clandestinamente con diplomáticos cubanos.
Hoyt explicó también al jurado que juzga a cinco hombres
acusados de espiar
para La Habana cómo se encuentran organizados los servicios
de inteligencia
cubanos, qué tipo de códigos usan para cifrar sus mensajes
y reveló algunos
rasgos de sus operaciones.
``En la cumbre de la pirámide de la inteligencia se encuentra
Fidel Castro. Es el
comandante en jefe de las fuerzas armadas, las cuales tienen sus propios
órganos de inteligencia'', dijo el especialista.
Respondiendo preguntas de la fiscalía, el testigo dijo que los
servicios de
inteligencia cubanos están divididos en varios departamentos,
como el MX, que
es la jefatura; el MI, dedicado a espiar al ejecutivo y legislativo
estadounidenses;
el MIII, donde se ordena toda la información recabada en el
exterior; el MV,
orientado a brindar apoyo a los agentes en el exterior; el MIX, donde
se preparan
las ``medidas activas'' encaminadas a modificar la conducta de individuos,
incluso mediante el engaño y la violencia; el MXI, dedicado
a las
comunicaciones, y el MXV, donde se dibujan los planes de comunicación.
``Todos los departamentos de la Dirección de Inteligencia comienzan
con la letra
M. El que está dedicado a infiltrar al exilio cubano es el M-XIX'',
explicó Hoyt.
La ``Red Avispa'' tenía un código para comunicarse con
la misión diplomática
cubana ante la ONU, uno de los ``centros legales'', según la
terminología del
giro. Los códigos eran una sucesión de números
que, dispuestos en un
determinado orden, tenían un significado.
Así, el ``322'' significaba ``estoy en Miami''; el ``9719'' quería
decir ``perdí el plan
de comunicaciones'', una importante herramienta del espionaje, ya que
en él se
incluyen todos los detalles de contactos y encuentros clandestinos;
el ``6220''
seguido del símbolo + y cuatro dígitos era un pedido
de encuentro urgente, y el
``8803'' era un pedido de contacto telefónico también
urgente.
Si un agente tenía problemas con su computadora debía
advertirlo con el ``7609''
seguido de ``66''; si el desperfecto era en el radio, debía
usar ``77'', y ``88'' para el
módem.
Las comunicaciones radiales también tenían sus códigos,
explicó el
especialista. Aunque ``los espías sólo recibían,
no transmitían'', indicó Hoyt,
disponían de dos tipos de código para descifrar los mensajes.
``Uno de ellos era virtualmente indescifrable, porque se usaba una sola vez'', dijo.
Según el plan de comunicaciones confiscado a Ramón Lavañino,
alias ``Allan'' o
el ``Oso'', las transmisiones de onda corta se hacían en días
predeterminados en
100 grupos de cuatro dígitos. A su vez, el agente debía
chequear si una
determinada clave colocada en un determinado grupo de letras correspondía
a
una tabla que se le hizo llegar de antemano.
``Si no corresponde el mensaje es una desinformación. [Pero]
si aparece en la
tabla, entonces es válido y su posición también
indica el número del mensaje. El
quinto dígito indica el número de veces que el mensaje
será repetido'', escribió el
oficial cubano ``Willy'' en un mensaje enviado a ``Allan'' desde La
Habana.
Hoyt dijo también que, en el lenguaje codificado cubano, la Sección
de Intereses
de Cuba en Washington tenía la clave M1; la embajada en México
era M2; la de
Madrid recibió la de-
signación de M6; la misión ante la ONU era M15, y la
embajada en Nicaragua
respondía al código de M107.